14 de julio de 2018

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Iconografías malditas, imágenes desencantadas. Hacia una política “warburguiana” en la antropología del arte
Eduardo Grüner
Buenos Aires, Facultad de Filosofía y Letras, junio de 2017
184 páginas


Josefina Sartora

A partir de la Nachleben de Aby Warburg –o supervivencia en las imágenes de aquello que queda oculto tras la Belleza, sea esto el horror, o lo ominoso- Eduardo Grüner indaga, se pregunta, ensaya opiniones sobre las otras caras de la imagen, sobre lo no evidente, sobre el retorno de lo reprimido en ellas, o de lo siniestro. Como el conflicto entre Belleza y Horror en El nacimiento de Venus de Boticelli. O la cantidad de imágenes silenciosas que representan sonidos extremos, gritos. O lo que trasciende la imagen del Che muerto. Entre otras.

Es peculiar su escritura: el discurso -poblado de comillas, subrayados en cursiva, paréntesis, guiones- serpentea entre diversos temas, apela a distintos tipos de imágenes –pictóricas, literarias, cinematográficas-, va abriéndose en ramas y se eleva hacia variados objetivos con una ductilidad y fluidez que llega a sorprendernos muy lejos del punto de partida. Como cuando desde Freud y Leonardo confronta pintura y escultura, y frente a ellas el cine, para concluir que constituye el arte materialista-sagrado por excelencia. El texto juega con las palabras para referirse también a su lado oculto: “religión del arte” ante “arte religioso”, o “signos corporizados” y “cuerpos significados”, o “lo obsceno como lo fuera de escena”. Y nombra a sus referentes y puntos de apoyo a quienes atraviesa con su mirada –Warburg, pero también Didi-Huberman, Benjamin, Godard, Eisenstein, Adorno, Pasolini- como viejos amigos.

(Nota publicada en Le Monde Diplomatique Nº 226, abril 2018)

9 de julio de 2018

Elogio de la media sombra

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Invitación de boda (Wajib)
Dirección y guión: Annemarie Jacir
Palestina-Francia-Colombia-Alemania-Unión de Emiratos Árabes-Qatar-Noruega/2017

Josefina Sartora


Un film palestino (o multinacional) y dirigido por una mujer resulta una rara avis en nuestras carteleras. Se estrena gracias a que ganó el premio a mejor largometraje en la Competencia Internacional del último Festival de Mar del Plata, decisión que motivó alguna polémica, después de obtener premios en Locarno.

El film sigue una propuesta muy acotada: como en el mejor cine iraní, padre e hijo recorren en auto las calles de Nazareth donde vive la familia para entregar en mano, una a una, las invitaciones a la boda de la hija (esto es el wajib, como marca la tradición palestino cristiana). En sucesivos encuentros con amigos y familiares, y con las noticias que se oyen por la radio del coche podrá apreciarse la situación social y política tan peculiar de ese pueblo rodeado –y sometido- por ocupantes.

También las diferencias entre padre el hijo. El mayor, un profesor respetado por toda la comunidad, es un hombre conservador, hasta reaccionario, homofóbico, machista, y genuflexo ante el poder de los israelíes, que necesita para un último ascenso. Su mujer, obviamente, se ha hartado de él y lo ha abandonado hace años, a él y a sus hijos, marchándose del país en busca de otra clase de vida, lo cual ha constituido una humillación para la familia. El hijo también vive fuera de Palestina, y su experiencia en Europa lo hace oponerse a las conductas de su padre y de tantos como él. (Mohammad y Saleh Bakri, padre e hijo en la vida real, ambos excelentes, y con similares ojos celestes.)


Con economía de tiempo y espacio, y delicado humor, el film condensa en menos de un día y exclusivamente en los vínculos de la pareja con sus interlocutores a lo largo de su derrotero, aspectos de la realidad cotidiana de esa comunidad. La importancia del matrimonio, preferentemente dentro de sus iguales, la hospitalidad y el honor como valores inalienables, en ese grupo humano cristiano donde cada casa cuenta con una imagen de la virgen o un árbol de Navidad. Sin embargo, encuentro muy benévola, hasta tibia, la mirada de la directora Annemarie Jacir: se queda corta en mostrar el conflicto siempre latente. Tan sólo en las reacciones del hijo frente a los soldados israelíes armados que comen en su cantina, o en su oposición a la actitud de su padre, vemos el rechazo por la ocupación israelí. Evidentemente, la convivencia –y la conveniencia y supervivencia- somete a los palestinos a cierta pasividad o conformismo. O a convencerse o vivir en la ilusión de una cuasi normalidad. Por eso el desprecio del padre por su consuegro, miembro de la OLP. Pero el conflicto queda subsumido en el cruce generacional, entre ambos personajes que devienen así dos posturas arquetípicas frente a la situación de dominación. Las mujeres parecen tomar la realidad con más sabiduría. ¿Todavía no has comprendido? le pregunta la futura novia a su hermano. Todo queda disimulado, como tras esa media sombra que se usa en las casas de Nazareth. Hasta la sombra de la muerte, que sobrevuela todo el recorrido, está tratada con cierta levedad.

2 de julio de 2018


Festival de Santiago del Estero 2018


El más joven festival de cine de Argentina tiene lugar en Santiago del Estero, en su segunda edición. Cuenta –como sucede con el de Cosquín, o el de Antofagasta en Chile- con una impulsora activísima, que se pone el festival al hombro con su equipo: Pichu Tomsic ha emprendido esta actividad con un entusiasmo y un esfuerzo de producción con un trabajo a pulmón infatigable, que ha dado sus frutos. Cinco días de festival, más de 30 películas en Competencia argentina e Internacional, cortometrajes, trabajos de escuelas, 58 invitados que circulamos entre salas y público para asistir a las dos funciones simultáneas o a otras numerosas actividades. Hay talleres de análisis y crítica de films, de dirección de arte, de sonido, de actuación, de producción. Todo eso en el Centro Cultural del Bicentenario, un edificio magnífico que alberga el museo de Bellas Artes, el Antropológico y el Histórico. El festival no es oficial, aunque cuenta con apoyo de la Gobernación, el Parlamento provincial y la Municipalidad, y de la gente de Santiago. Del Incaa, nada de nada.

La programación que ha elaborado Pichu junto a Juan Pablo Salomón es sumamente ecléctica: por el lado de las argentinas, pueden verse –en una sola proyección cada una- desde algunas películas que ya han circulado por algunos festivales o se han estrenado en Buenos Aires –Moacir III, Tigre, Invisible, Mario on tour, La reina del miedo, ¡Yallah, Yallah!, hasta otras que tienen aquí su estreno, o al menos no han sido proyectadas todavía ante el público de Buenos Aires.

Los ganadores

Definitivamente, el cine argentino ya no atiende sólo en Buenos Aires: varias películas fueron rodadas en diferentes zonas del país: de Córdoba llega Instrucciones para flotar un muerto, de Nadir Medina. Un film de aguda sensibilidad que –como gran parte de la selección programada- aborda temas generacionales, la amistad y por sobre todo, la ausencia. Una chica vuelve del exilio al reencuentro con un amigo y enfrenta la ausencia de un tercero, que ha muerto. Sin explicaciones, sin indagaciones psicológicas, valiéndose de la actuación y un extraordinario uso de los espacios vacíos, Medina logra crear un clima sugerente, de elocuente melancolía. Esta segunda película de Medina le valió varios premios: el de la Asociación de Cronistas, premio al montaje y premio del público. Ojalá este éxito sirva para impulsar su estreno en Buenos Aires y otras ciudades.

Paraíso es un film del cordobés Pablo Falá, con guión fallido y buenas actuaciones y fotografía de la zona de Traslasierra. Zonda fue el futuro de Diego Navarrete está filmada en San Juan, y es también un retrato de esa generación, los de treinta. Pero a diferencia de Instrucciones…, que posee un guión firme, este film se basa en improvisaciones poco logradas, voces y situaciones superpuestas que muestran los peligros en los que puede caer un film sin ideas vectoras.

Javier y Juan Zeballos con Pichu Tomsic

El documental Estilo libre es obra conjunta de los hermanos Javier y Juan Zeballos. Ellos acompañan a un rapero under, Matías Escobar, en su retiro en una casa de Camet, en las afueras de Mar del Plata, donde se dedica a componer, grabar en un estudio improvisado, caminar por la playa, recibir amigos y pintar grafitti. Otro film de gran sensibilidad y empatía con el documentado, que quiebra los clichés que podrían imaginarse de ese personaje algo marginal, y cuenta además con una excelente música y fotografía poco habitual de Mar del Plata, ambas de Juan Zeballos.

El equipo de Lo que tenemos

Todos los encuentros del Festival estuvieron atravesados por los comentarios sobre los más de 300 despedidos de Télam, mientras nos llegaban noticias de más despidos. Y justamente, el cierre del mismo estuvo a cargo de la última película de Paulo Pécora, experimentado cineasta y periodista especializado, una de las víctimas de esta política feroz. Lo que tenemos aborda también temas de esa joven generación: tres amigos pasan juntos unos días en la playa de La Lucila del Mar, sin que se aclaren los vínculos entre ellos, jugando con cierta ambigüedad, información dada a cuentagotas, mientras las tensiones parecen resquebrajar esos vínculos. Un film amable, optimista en el fondo, resultado de una creación colectiva de Pécora –que tiene aquí una breve actuación- y sus actores: Mónica Lairana, Maricel Santin y Alberto Rojas Apel.

Fue poco lo que pudimos ver en Competencia Internacional los días que estuvimos, pero la selección es también muy variada, con películas en general nunca vistas en otros festivales del país. Avant la fin de l’été, de Maryam Goormaghtugh, sigue el derrotero de tres amigos iraníes residentes en Francia, que para despedir a uno de ellos que vuelve a su país, se van de viaje por la Francia profunda, hasta el mar. En base a diálogos constantes entre los tres, aborda temas como el desarraigo, la identidad, la amistad, la seducción. Un interesante cruce de documental con ficción, para retratar una generación, un grupo étnico y además, una Francia poco cinematográfica. Controfigura es un curioso film de la italiana Rä di Martino, con Valeria Golino: cine dentro del cine, un hombre busca piscinas en Marrakesh para atravesar la ciudad nadando en ellas, como deberá hacerlo después el protagonista de un film que están rodando. Entre una y otra, corre por terrenos escarpados, pedregosos, descalzo, con rumbo incierto.


El premio de la Competencia Internacional fue para Pani: Women, Drugs and Kathmandu, un duro documental del español Luis Gallego sobre mujeres adictas a las drogas en Nepal, situación tabú que las condena a la marginalidad, la prostitución, o la soledad.

La Competencia Argentina la ganó Corralón, de Eduardo Pinto, ya estrenado en Buenos Aires. A la hora de los premios Kris Niklison debió subir tres veces al escenario, para recibir una mención de la Asociación de Cronistas, el premio de Adefa a la mejor fotografía –de la propia directora- y otra mención de la Competencia Argentina, por su sensible film Vergel.

En suma: un festival pequeño pero valioso a seguir, y por sobre todo, que cuenta con la extraordinaria calidez de los santiagueños.

28 de junio de 2018

Desbordar el mito

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Jeannette, la infancia de Juana de Arco (Jeannette, l’enfance de Jeanne d’Arc)
Dirección y guión: Bruno Dumont
Francia/2017

Josefina Sartora


Distintos directores europeos fueron cautivados por la figura de Juana de Arco, quien constituye uno de los más grandes mitos de la historia de Francia. El danés Carl Dreyer encabeza la lista en una versión inolvidable, apasionada, que contó con la colaboración de Antonin Artaud como actor. Le seguirán Robert Bresson, Jerzy Kawalerowicz, hasta Luc Besson y otros. Bruno Dumont –quien ha atravesado diversos géneros y en cuyo cine el elemento religioso siempre es importante, o está presente- cae también bajo su atractivo y -como no podía ser de otra manera- le imprime un sello personal, convirtiendo esa historia en algo diferente, excepcional. Jeannette, la infancia de Juana de Arco toma el despertar místico de la heroína antes de sus diez años, y lo hace mediante la fórmula del musical. Dumont partió de la obra de Charles Péguy, Los misterios de la caridad de Juana de Arco, pero le imprimió un giro pop casi irreverente, bizarro, pero el artificio no menoscaba su santidad.

Entre médanos junto al río donde cuida sus ovejas, en un rústico paraje del Norte de Francia donde siempre filma Dumont, casi neutro, anodino, la niña reflexiona sobre los horrores de la guerra, que produce un sufrimiento que ella, en toda su bondad, no puede curar. Jeannette lamenta el dolor humano y también la invasión que sufre Francia por las tropas británicas. Así, guerra política y religión, espada y cruz, se ven intrínsecamente ligadas en la figura de la niña. El film cobra una dimensión contemporánea en vista de las invasiones y ocupaciones y el estado de guerra que hoy vive el planeta.

Como es habitual, sus actores no son profesionales con experiencia: la niña actriz Lise Leplat Prudhomme sale airosa en este tour de force que implica la meditación religiosa en forma de canto moderno y baile, y por añadidura, en una verdadera ópera rock. Hay números que resultan muy logrados, como la danza que comparte con una monja desdoblada en dos gemelas, un delirio casi alucinante, y las coreografías hilarantes de su tío (el rapero Nicolas Leclaire) quien la apoya en su misión. Por supuesto, tampoco están ausentes las visiones que atraviesa la niña con santos que se le presentan levitando entre los árboles.


Años después Jeanne (Jeanne Voisin) continúa en ese mismo sitio, que siempre ha constituido su hábitat, y su pasión ha madurado: ha tenido más visiones místicas y una voz interior la ha decidido a devenir el adalid que guiará a su pueblo sometido a liberarse del yugo extranjero.

Si bien el recurso musical es demasiado reiterado -con el heavy metal de Igorrr, mucha percusión y hasta hip hop- toda la puesta y coreografía del film resultan una serie de actos rituales que sabe articular el clima contemporáneo con esta historia del siglo XV. Bruno Dumont demuestra una vez más mantenerse al margen de toda moda o encasillamiento, combinando el misticismo con el rock y el absurdo. Decide con estos medios reconvertir el mito, bajar a Jeanne del ícono. Esperamos una continuación sobre la saga de esta mujer que liberó a Francia del invasor y fue condenada por loca y herética debido a su condición femenina.