19 de noviembre de 2018

Festival de Mar del Plata

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Sobre la retrospectiva de Wolfgang Staudte

Josefina Sartora

Wolfgang Staudte (1906-1984) es EL director de la Alemania post nazi. Casi todo su cine está signado por la revisión de las conductas de Alemania durante y después del dominio nazi, con una mirada muy crítica sobre su país y la época, y las secuelas que el nazismo dejó en su pueblo. Semejante autocrítica le valió el rechazo de las fuerzas más conservadoras.
Staudte demostró su versatilidad no sólo trabajando en ambas Alemanias, sino también en la variedad de temas y géneros que abordó en sus películas. Por todo ello resulta muy valiosa la retrospectiva curada por el crítico alemán Olaf Möller –quien acompañó la presentación de las proyecciones- en el Festival de Mar del Plata.


Considerada su obra maestra, Los asesinos están entre nosotros fue la primera película alemana de postguerra y la primera realizada bajo auspicios de la DEFA, oficina del cine de la República Democrática Alemana. Filmada en 1946, abre con imágenes reales de una Berlín destruida por los bombardeos, que atravesarán toda la película. No sólo la ciudad está en ruinas: sus habitantes también acaban de pasar una tragedia, y emergen con sus heridas abiertas. La película muestra las distintas actitudes de quienes la han atravesado, sea en el frente, en los campos, o en la ciudad, con una revisión de las culpabilidades por los hechos de guerra. Filmada siguiendo las pautas del expresionismo, con una estética cercana al film noir, magistral uso del claroscuro y sorprendentes ángulos de cámara, la fotografía es una simbología más de la tragedia, de la que quedan inolvidables imágenes del impacto de la guerra.


Siguiendo con su examen del pasado, Rotation (1949) indaga en la figura de un ciudadano común el proceso que fue viviendo Alemania con la llegada de Hitler al poder y sus consecuencias, durante más de veinte años. Estructurada como un largo flashback, vemos la toma de conciencia de los efectos que el poder nazi causa en los ciudadanos, las contradicciones del obrero que en principio se niega a adherir al Partido, se opone pero carece de los medios y la convicción para combatir la situación. Hace concesiones, y pagará las consecuencias. Su hijo adolescente, fanático de las juventudes Hitlerianas, lo denuncia y va a prisión, hasta que después de la guerra, desencantado por la cobardía de sus líderes, termina pidiéndole perdón. Es interesante cómo Staudte denuncia ciertas complicidades de los Aliados con los nazis, contradiciendo las versiones oficiales.


Destination Death (Herrenpartie) sale de Alemania para observar las consecuencias de la acción bélica en Yugoslavia. Un coro de cantantes alemanes que ha acudido a un encuentro ve desviado su viaje y llegan a un pueblo habitado sólo por mujeres vestidas de negro: sus hombre fueron masacrados por los nazis durante la ocupación nazi de esa zona de Croacia, hace veinte años. Si la película empieza en tono de sátira, y los hombres intentan sostener el espíritu festivo, las mujeres viran hacia la tragedia. Les expresan su rechazo, pero esos hombres no están dispuestos a aceptar el desafío. Han anulado todo sentido de responsabilidad o culpa, y permanecen insensibles al dolor femenino y la hostilidad que les manifiestan. Más aún, conservan las conductas abusivas de los invasores, y recuperan conductas del pasado. Entonces viene el enfrentamiento del más joven, quien cuestiona las actitudes totalitarias que sobreviven en un sistema aún vigente.
La película fue odiada y resistida en la República Federal de Alemania, donde fue producida.

En un tono muy diferente, Staudte adapta la ópera de Bertold Brecht con música de Kurt Weill, Die Dreigroschenoper (1962), aquella que comienza con el célebre tema Moritat o Mack the Knife. G.W. Pabst ya había realizado una primera brillante realización de esta ópera. Con un elenco estelar, protagonizada por Curd Jürgens acompañado entre otros por Lino Ventura y Sammy Davis Jr., Staudte logra una hermosa versión –aunque la copia está algo deteriorada, y el color desvaído- de esta crítica al capitalismo, que hermana ladrones, mendigos, policías, prostitutas y banqueros.

16 de noviembre de 2018

Festival de Mar del Plata. Primera nota

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Chubut, libertad y tierra
Dirección y guión: Carlos Echeverría
Argentina/2018

Josefina Sartora


Carlos Echeverría es ya el mayor referente del cine de la Patagonia, con sus registros sobre su historia, su geografía y, sobre todo, los estados de injusticia que se viven en ella. Su último documental constituye una denuncia sobre los abusos que se han practicado con la distribución de inmensos territorios, amparados por el Estado.

El punto de partida es la figura del doctor Juan Carlos Espina, médico ferroviario entregado a la acción solidaria en El Maitén, provincia de Chubut, quien, diputado por la UCRI, se alejara de ella y fundara un pequeño partido, Libertad y tierra, impulsor de la reforma agraria. Por ese motivo fue echado de todos sus cargos públicos. El documental toma el punto de vista de una ficticia nieta del médico que parte en busca de sus huellas, y así reconstruye su historia y la del Oeste de la provincia.
Si bien el film, como todo el cine de Echeverría, deriva hacia variados temas y vías de investigación, el foco está puesto en la denuncia de la apropiación que la Compañía –inglesa- de Tierras del Sur Argentino llevó a cabo con la concesión de tierras desde 1889, y el trazado de vías ferroviarias que convenían para el traslado de sus lanas a los puertos de Buenos Aires. Hoy esas tierras están en manos de la familia Benetton, aunque el documental no especifica cómo se realizó ese traspaso. Si bien en principio se promovía la colonización y la radicación de colonos, con distintas maniobras fraudulentas todo devino un gran latifundio. En 1908, 25.000 hectáreas fueron restituidas a las comunidades de pueblos originarios, pero posteriormente fueron desalojados y usurpados, sin reacción alguna del Estado, que siempre se mantuvo ausente o refrendando el status quo. Así llega hasta la actualidad, con los reclamos de los originarios por su tierra enajenada, y la represión de las fuerzas armadas, que cobró víctimas fatales en 2017.

Resultado de una investigación de varios años, con grabaciones, fotos y registros de época, el documental es un riguroso testimonio de verdades no oficiales de la historia de la Patagonia, y si bien se excede en la duración y las reiteraciones, constituye un film necesario de capital importancia en momentos de extremo negacionismo.

8 de noviembre de 2018


Viennale 2018. 3ª nota
Cine argentino en el Festival de Viena

Josefina Sartora

El cine argentino siempre ha tenido un lugar destacado en la Viennale. Este año continúa así, con una notable selección de estrenos de lo mejor del año, y el foco merecidamente dedicado a Jorge Acha, un director que aun en Argentina se mantiene secreto.

En ficción, está programada Familia sumergida, la opera prima
de María Alché, sutil, delicada peripecia de un duelo a cargo de una Mercedes Morán hiper sensitiva, retrato de una familia al borde de la dispersión en un momento de extrema vulnerabilidad. La cotidianeidad deriva hacia lo onírico, transformando una familia en un caos dislocado. Sentimos la huella de Martel, su maestra y mentora.

Rojo, de Benjamín Naishat, constituye un agudo cuadro de época, una etapa de nuestra historia reciente que el director no conoció pero que podemos reconocer en la estética, la ideología, el ambiente. Un cuadro más –incómodo, flagrante- sobre la conducta de la gente común que colabora con los abusos y los hechos más siniestros de nuestra historia, con una violencia apenas contenida.

Además, la controvertida y excelente Las hijas del fuego, de Albertina Carri, a la que ya nos hemos referido en ocasión del último Bafici, el film de terror Muere monstruo, muere, y en un giro más comercial, El ángel, de Ortega


No habíamos visto antes Buenos Aires al Pacífico, de Mariano Donoso Makowski, cuyo Opus nos había dejado un buen recuerdo. El tren es una herida todavía abierta en nuestro país. Una máquina que, aun detenida, ha dejado huellas imborrables en el territorio y en la memoria del pueblo. Hubo una vez un tren que unía Buenos Aires con  acosta chilena. Pero no es este un documental de historia de trenes, sino que está presentado como un sueño, y como tal, ensambla elementos aparentemente distanciados y sin embargo articulados con singular destreza. Mariano Donoso no desdeña el aspecto autorreferencial -su madre muerta, los hijos que ella no llegó a ver, su propia imagen soñado- para referirse a sus intereses de estos años de preparación del film. Un documental muy poco clasificable, que habla del trabajo, de los cuerpos en el trabajo, y de las máquinas en movimiento. Pero también del cine, que tuvo al tren como su primer protagonista histórico. Un film de fantasmas, donde imágenes de archivo actúan en tensión con otras actuales, captadas por el extraordinario ojo fotográfico de Donoso.


Y por último, el film autorreflexivo de la Viennale. Después de la muerte súbita, inesperada de Hans Hurch, que conmovió a todos quienes con el correr de los años construimos una amistad labrada en encuentros cinéfilos en el Bafici y la Viennale, cruzados por vinos y cafés, su gran amigo Gastón Solnicki sale a las calles de Viena en busca de las huellas de quien fuera durante más de diez años director artístico de la Viennale, y mentor de su obra. Introduzione all’oscuro es la peripecia de Solnicki buscando a su amigo por lugares emblemáticos de Viena: cafés, calles y pasajes, parques, cementerio, salas de concierto son atravesados por la voz de Hans, grabada en diversas entrevistas. También sale a la caza de objetos recordatorios: una taza de su café preferido, un plato, si escritura, la tela de sus emblemáticos trajes de seda, con la cámara de Ruy Poças. No se trata de un documental biográfico, por supuesto, sino de una aleatoria y libre suma de evocaciones subjetivas, movidas por el sentimiento del dolor por la pérdida.

7 de noviembre de 2018


Viennale 2018. Segunda nota

Josefina Sartora

Con su nueva dirección, la Viennale mantiene el espíritu innovador, no convencional y comprometido de su programación. Quienes admiramos el talento de Jorge Acha en los años ’80 aplaudemos la decisión de dedicarle un foco en esta edición, recuperando excelentes películas del olvido: sobre todo Standard y Habeas corpus, de la antología del cine argentino. Otros Focos están dedicados al turco Gürcan Keltek, a Roberto Minervini y a Jean-François Stévenin en su rol de director y actor.

Las retrospectivas son también jugadas: el rescate de películas mudas austríacas y alemanas de temática judía, y una amplia selección de cine Clase B de Hollywood 1935-1959, con películas emblemáticas y otras menos conocidas, en idioma original y sin subtítulos.

Otras curiosidades:


Meeting Gorbachev. Werner Herzog y André Singer, Gran Bretaña-Estados Unidos- Alemania/2018
A la hora de los documentales, se imponía ver lo último de Werner Herzog. En una larga entrevista, revisa el fin de la Unión Soviética y la carrera política de su último presidente, Mikhail Gorbachov.
Con una actitud francamente amistosa y cordial, traza una imagen laudatoria de quien impuso la perestroika y la última glasnost, decisiones que si bien han sido aplaudidas  por Occidente, fueron –y son aún- muy controversiales y discutidas en Rusia. Gorbachov logró terminar con la Guerra Fría y fue el impulsor del desarme, mejoró las relaciones con Occidente y propició y permitió la reunificación de Alemania, por lo que Herzog se muestra agradecido y extiende su agradecimiento a todo su país. El documental muestra al líder soviético como un visionario, que comprendió que con la decadencia de la Unión Soviética nada podría detener el cambio y las independencias de los distintos países que la conformaban. Esto motivó una crisis en el poder, y Gorbachov renuncia en simultáneo con la disolución de la URSS, en 1991. Sus respuestas son lúcidas, profundamente incisivas. Por ello se echa de menos que nunca se refiera a la actualidad rusa, con una sola, fugaz aparición de Putin.
 Emotivo documental con entrevistas e imágenes de archivo que aborda también aspectos de la vida privada y personal de quien fuera de las figuras relevantes de la historia del fin de siglo.


I diari di Angela – Noi due cineasti. Yervant Gianikian, Angela Ricci Lucchi, Italia/2018
La pareja Ricci Lucchi-Gianikian, presente en varias Viennales, trabajó durante décadas mancomunadamente, como aquella de Traub-Huillet. Tras la muerte de Angela Ricci Lucchi en febrero de este año, Gianikian decidió formalizar un documental a partir de los diarios personales que la directora llevó durante años. En este autorretrato, Gianikian pone en escenas diferentes entradas del diario, a partir de material filmado oportunamente por ambos, que registra impresiones, actividades artísticas, performances y exposiciones, encuentro son personalidades del arte y la cultura, viajes a Armenia, Sarajevo, Italia, trabajos rurales, comidas, que presentan distinto nivel de interés. Un film nostálgico, evocativo, en el que la escritura de Ricci Lucchi está siempre presente en su reflexión sobre la humanidad y la actualidad y que anuncia en cierto modo el final próximo de la directora.


Entre dos aguas. Isaki Lacuesta, España/2018
El creador de la genial La leyenda del tiempo había presentado en 2006 un cruce entre ficción y documental acerca de un niño gitano y su vida como posible cantante, quien interrumpe su vocación por la muerte de su padre. Más de 10 años más tarde, retoma ese mismo personaje en otro sorprendente film que sabe articular el documental con la ficción o puesta en escena ficticia acerca de la actualidad de ese protagonista.  Israel sale de prisión, donde lo ha llevado una vida marginal, y tras su reencuentro con su familia su mujer le pide que deje el hogar familiar. Isra sufre por dejar a sus tres hijas, vive en una barraca, busca trabajo sin éxito. Hombres de mar, gitanos con un pasado muy brutal, él y su hermano tratan de llevar una vida en medio de la crisis, el paro y el racismo, y comprendemos que nada será fácil. Entre dos aguas sostiene la misma frescura para filmar una realidad dura, entre la vida en familia que ha perdido, con un trabajo rutinario y mal pago, y la posible entrada en la droga y el tráfico, única alternativa aparente. Una película conmovedora, desesperanzada, premiada en San Sebastián, sobre la verdad y la vida misma, con actores sorprendente que no hacen más que interpretarse a sí mismos.


Roi Soleil. Albert Serra, España-Portugal/2018
Después de la extraordinaria La muerte de Luis XIV, Albert Serra hace morir nuevamente al Rey Sol. En una performance realizada en Lisboa, su actor fetiche Lluís Serrat (el Sancho de Honor de cavalleria) hizo otra versión de la muerte real en una sala vacía, iluminada por una inquietante luz roja. Tirado (desparramado) en el piso, con sus piernas enfermas vendadas, con sólo unas almohadas, un espejo y una fuente de tres pisos de petits fours, el rey gime, se desplaza, protesta, se acicala, acomoda su enorme peluca, y continúa gimiendo en una agonía de dolor, hasta que finalmente muere y allí queda, inmóvil, muerto, mientras los espectadores se retiran de la sala. Como en la corte del Rey Sol, cuando los cortesanos se reunían a su alrededor para verlo vestirse, comer, o morir. Minimalismo ultra.


I don’t Care if we Go Down in History as Barbarians (Îmi este indiferent dacä în storie vom intra ca barbari). Radu Jude, Rumania-República Checa-Francia-Bulgaria-Alemania/2018
El rumano Radu Jude (premiado en Mar del Plata por Scarred Hearts) continúa investigando el pasado de su país, en este caso la masacre que el ejército rumano acometió sobre los judíos durante la II Guerra Mundial, un genocidio que aún hoy sigue ocultándose. Una directora de teatro es comisionada para organizar la puesta en escena pública de hechos de la época, y cuando los funcionarios se enteran de que desea abordar este tema tan negado, todo se altera. Lo que el pueblo desea es expresar el rechazo al comunismo que le fue impuesto durante años por la Unión soviética: todos los silbidos son para Rusia. En cambio, muy pocos conocen la verdad sobre el colaboracionismo con los nazis: del nazismo rumano no se habla.
Con un registro cuasi documental, y múltiples citas, muy discursiva, en tono de comedia negra, en largos planos se discute el sentido y la utilidad de representar la masacre. ¿Se evitarían así otras masacres? La frase “Nunca más” en castellano es mencionada varias veces, no sin cierta ironía.
Esta película mereció el premio mayor en Karlovy Vary. Al presentarla en Viena, el director advirtió que el público tal vez no estaría informado sobre el hecho histórico, pero lo mismo sucede en su país. Sin embargo, nos es muy cercana a los argentinos. El negacionismo no es privativo de nuestro país, por lo visto, y lo más terrible, dice la directora, es cómo el público hoy aplaude cuando queman a los judíos.